La Guardia Costera sueca ha presentado un plan al gobierno para proteger sus buques ante las crecientes amenazas en el mar Báltico. La agencia está introduciendo nuevas armas, inhibidores y formación para hacer frente a drones y ataques híbridos.
El deterioro de la situación de seguridad ha llevado a la Guardia Costera a desarrollar rápidamente medidas para una mayor autoprotección. La directora general, Lena Lindgren Schelin, afirma que el punto de partida es que la situación podría empeorar. El plan incluye montar ametralladoras 58 en los buques y dotar al personal de carabinas automáticas 24 para su defensa personal.
La agencia también planea comprar escopetas para derribar pequeños drones e introducir inhibidores de señales GPS y de radio. Unos 300 funcionarios realizarán cinco semanas de formación en armas, lo que afectará temporalmente a las operaciones regulares.
La Guardia Costera propone cambios legales para designar a los buques como objetos protegidos y así obtener autoridad para intervenir contra drones. A más largo plazo, se está investigando la posibilidad de instalar cañones de 30 mm teledirigidos en los nuevos buques después de 2030.