El primer registro acústico documentado del canto de la rana Osteocephalus omega se realizó en el municipio de Acevedo, en el Huila. El hallazgo marca un avance científico en el Corredor Andino Amazónico gracias a monitoreos comunitarios.
El registro se obtuvo en las montañas húmedas del piedemonte amazónico, donde la especie no había sido documentada antes en Colombia. Grupos locales de monitoreo, como la Asociación Ambiental y Agropecuaria EcoSan Luis y el Grupo de Monitoreo Comunitario de Biodiversidad YaguaEte, captaron el canto de esta rana arborícola de iris dorado.
Carlos Costa, vicepresidente de Conservación Internacional Colombia, destacó que el hallazgo resulta de una intervención de largo aliento con acompañamiento a comunidades. “El registro acústico representa un hito científico”, afirmó.
La presencia de la rana en cafetales bajo sombra confirma la compatibilidad entre agricultura sostenible y conservación. Alessandro Tapiero y Carlos Vargas, integrantes de los grupos comunitarios, señalaron que el monitoreo permite diseñar estrategias basadas en evidencia para proteger el hábitat.
La especie, descrita en 2019, habita entre 450 y 1.900 metros de altitud en Putumayo, Caquetá y Huila. Su canto ayudará a estudiar su reproducción y abundancia sin capturarla.