Un estudio de la Uerj muestra que el árbol de jaca, una especie invasora en el Bosque Atlántico, reduce la profundidad de la hojarasca y la abundancia de artrópodos, afectando a varias especies de ranas. Las áreas dominadas por el árbol presentan hábitats más simples, con impactos variados en la fauna. Publicado en Biological Invasions, la investigación enfatiza la necesidad de gestión para restaurar la complejidad ecológica.
Las especies invasoras representan una amenaza mayor para la biodiversidad global al alterar los hábitats y reducir la diversidad nativa. En el Bosque Atlántico de Brasil, se conocen los efectos del árbol de jaca en la vegetación, pero un estudio reciente del Departamento de Ecología de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (Uerj) examina sus impactos en el suelo del bosque, un hábitat crítico para la fauna tropical del trópico de baja altitud (anfibios, reptiles, pequeños mamíferos e invertebrados). Su importancia radica en la provisión de alimento, refugio y condiciones microclimáticas estables, esenciales para estos organismos en un ecosistema donde la amplitud ambiental es baja y las fluctuaciones extremas son comunes debido al dosel arbóreo superior y al clima tropical húmedo característico de la región. Alteraciones en este compartimento pueden tener efectos en cascada en toda la cadena trófica y los procesos ecosistémicos, amenazando la resiliencia del ecosistema frente a otros estresores como el cambio climático o la fragmentación hábitat-inducida por actividades humanas. Por ello, entender cómo las especies invasoras impactan estos estratos inferiores es crucial para la conservación efectiva de la biodiversidad en biomas tropicales sensibles como la Mata Atlántica brasileña, uno de los hotspots de biodiversidad más amenazados del mundo con menos del 12% de su cobertura original restante y altos niveles de endemismo en herpetofauna y invertebrados edáficos. Este conocimiento permite diseñar intervenciones restaurativas dirigidas que no solo eliminen el invasor sino que reconstruyan las funcionalidades perdidas, promoviendo la recuperación de comunidades nativas complejas y funcionales. El estudio contribuye directamente a este campo al cuantificar efectos específicos en componentes clave del sistema (estructura de hojarasca, comunidades artropodales y anfibios folívoros) y proponer acciones de manejo basadas en evidencia científica sólida, alineándose con políticas nacionales e internacionales de control de invasoras y restauración ecológica en áreas protegidas. Además, al ser financiado por agencias brasileñas (FAPERJ) y fundaciones internacionales (Rufford), ejemplifica colaboraciones efectivas para la ciencia conservacionista en países en desarrollo donde los recursos son limitados pero las amenazas son intensas, sirviendo como modelo replicable para otros invasores arbóreos en ecosistemas similares del Neotrópico.