Investigadores han descubierto comunidades prósperas de diminutos nematodos habitantes del suelo en el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del mundo. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Colonia ha encontrado que la biodiversidad aumenta con la humedad y la altitud, con muchas especies que se reproducen de forma asexual en zonas extremas. Los hallazgos, publicados en Nature Communications, destacan la resiliencia de la vida en entornos áridos.
El desierto de Atacama en Chile, a menudo comparado con desiertos polares debido a su extrema aridez, altos niveles de sal y oscilaciones de temperatura, alberga una sorprendente diversidad entre nematodos. Estos gusanos microscópicos, estudiados por especialistas en zoología, ecología y botánica, desempeñan roles clave en los ecosistemas del suelo al controlar poblaciones bacterianas, ayudar en el ciclo de nutrientes e indicar la salud del suelo. Los investigadores han descubierto comunidades prósperas de diminutos nematodos habitantes del suelo en el desierto de Atacama, uno de los lugares más secos del mundo. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Colonia ha encontrado que la biodiversidad aumenta con la humedad y la altitud, con muchas especies que se reproducen de forma asexual en zonas extremas. Los hallazgos, publicados en Nature Communications, destacan la resiliencia de la vida en entornos áridos. La investigación, parte del Centro Colaborativo de Investigación 1211 «Earth -- Evolution at the Dry Limit», examinó seis regiones con condiciones variables, incluidas elevaciones más altas con mayor humedad, zonas salinas bajo intensa radiación UV y oasis alimentados por niebla. Las muestras de suelo de dunas de arena, salares, lechos de ríos y montañas revelaron patrones claros: la biodiversidad de nematodos aumenta con las precipitaciones, mientras que la altitud y la temperatura moldean la supervivencia de las especies. En elevaciones más altas, la reproducción asexual —conocida como partenogénesis— domina, apoyando la idea de que ayuda a la supervivencia en entornos hostiles. «Los suelos son importantes para el funcionamiento de un ecosistema, por ejemplo para el almacenamiento de carbono y el suministro de nutrientes. Por eso es tan importante entender los organismos, es decir, no microbios, sino animales multicelulares, que viven allí», dijo el Dr. Philipp Schiffer del Instituto de Zoología de la Universidad de Colonia. Los datos sobre tales ecosistemas extremos siguen siendo escasos, señala el estudio. También apunta a vulnerabilidades: algunas regiones muestran redes tróficas simplificadas, lo que sugiere daños y mayor susceptibilidad a perturbaciones. «A la luz de la creciente aridez global, que afecta a cada vez más regiones en todo el mundo, estos resultados se vuelven cada vez más relevantes», añadió Schiffer. El trabajo subraya cómo los gradientes ambientales influyen en la biodiversidad incluso en extremos, con implicaciones para evaluar los impactos del cambio climático en la vida del suelo. Los hallazgos aparecen en Nature Communications bajo el título «Geographic distribution of nematodes in the Atacama is associated with elevation, climate gradients and parthenogenesis».