Se ha observado a una variedad de mamíferos que habitan en el dosel forestal de los bosques nubosos de Costa Rica utilizando letrinas comunales en higuerones estranguladores. El ecólogo Jeremy Quirós-Navarro descubrió estos sitios en lo alto del dosel, donde 17 especies depositan heces y marcas de olor. El hallazgo pone de relieve un comportamiento social inusual entre animales que suelen ser solitarios.
En la Reserva del Bosque Nuboso Monteverde, el ecólogo independiente Jeremy Quirós-Navarro se topó con una letrina a 30 metros de altura en un higuerón estrangulador (Ficus tuerckheimii) mientras buscaba un lugar para instalar una cámara. La plataforma natural estaba cubierta de excrementos de diversos colores y texturas. Una investigación más exhaustiva reveló más sitios de este tipo, exclusivamente en esta especie de árbol, tras examinar otros 170 ejemplares. Las cámaras trampa en una de las letrinas registraron 17 especies de mamíferos durante dos meses, casi todos los mamíferos del dosel de la zona. Las visitas ocurrían aproximadamente tres veces al día. Los margays rociaban orina para marcar el territorio, los puercoespines frotaban las ramas para dejar su olor, y especies como zarigüeyas, monos capuchinos de cara blanca, pizotes, monos aulladores, comadrejas e incluso perezosos de dos dedos —de los que antes se pensaba que solo defecaban en el suelo— utilizaron el lugar. Quirós-Navarro describió el descubrimiento como 'una locura', señalando que abarcaba casi la totalidad de los mamíferos del dosel en el bosque nuboso. Neil Jordan, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, calificó el uso compartido de letrinas como 'fascinante y altamente inusual', atribuyendo la tardía detección a las dificultades que implica estudiar el dosel forestal. Existen letrinas comunales similares entre animales terrestres como rinocerontes y hienas, utilizadas para marcar territorio, intercambiar información y evitar depredadores. Los higuerones estranguladores forman grupos de ramas que parecen una mano hacia arriba, creando cavidades protegidas, con ramas de hasta 12 metros de largo que sirven como autopistas forestales, incluso a través de ríos. A Quirós-Navarro le preocupa que los escaladores humanos que acampan en estas plataformas puedan interrumpir la comunicación ecológica entre las áreas forestales. Informes anecdóticos sugieren la existencia de letrinas similares en higuerones estranguladores en Honduras y Borneo. La investigación aparece en Ecology and Evolution (DOI: 10.1002/ece3.72964).