Daniel Alejandro Escobar, un cubano de 25 años, fue arrestado por ICE inmediatamente después de su primera audiencia de inmigración, a pesar de cumplir con todos los requisitos legales. Su esposa, Belixa Cubena, denuncia la falta de explicaciones y las condiciones inhumanas en el centro de detención Alligator Alcatraz. Este caso refleja una tendencia creciente de detenciones de migrantes cubanos con documentos I-220A.
Daniel Alejandro Escobar llegó a Estados Unidos en 2022 junto a su esposa Belixa Cubena, cruzando irregularmente la frontera sur y presentándose a las autoridades de inmigración. Fue liberado días después con un documento I-220A, una orden de liberación bajo reconocimiento que exige asistir a audiencias judiciales.
La pareja inició el proceso de asilo y cumplió con todas las obligaciones, logrando estabilidad en Miami donde recientemente abrieron un pequeño negocio de joyería. Sin embargo, durante su primera audiencia en la corte de inmigración a principios de diciembre de 2025, el caso de Daniel fue desestimado inesperadamente. Al salir del tribunal, agentes de ICE lo detuvieron sin explicación y lo trasladaron al centro de detención Alligator Alcatraz en los Everglades.
"Todo pasó muy rápido. No nos dieron ninguna explicación", relató Belixa a El Toque. Daniel no tiene antecedentes penales ni violaciones migratorias, asegura su esposa. Organizaciones como Amnistía Internacional han calificado las condiciones en Alligator como "inhumanas", con problemas de higiene y acceso limitado a necesidades básicas.
Este incidente forma parte de un patrón más amplio: varios cubanos con I-220A han sido detenidos en meses recientes durante citas rutinarias, a pesar de su cumplimiento legal. Abogados del bufete Gallardo Law Firm, que manejan el caso de Daniel, advierten que el I-220A no otorga estatus migratorio ni libertad condicional, dejando a los beneficiarios en una posición legal vulnerable. La mayoría de los detenidos permanecen en custodia sin fecha de resolución, salvo un caso de un adolescente de 17 años liberado tras presión pública y intervención congressional.
Belixa continúa gestionando el negocio mientras busca apoyo legal, pero el futuro de Daniel sigue incierto ante la ausencia de información oficial sobre las razones de la detención.