En su columna de Folha de S.Paulo, el periodista Elio Gaspari compara la actual investigación de Banco Master que involucra a Daniel Vorcaro con el escándalo Pasta Rosa de 1995, señalando cómo las pruebas documentadas del pasado no tuvieron consecuencias reales.
La Pasta Rosa, encontrada en 1995 en la oficina del banquero y exministro Ângelo Calmon de Sá, era un expediente de ocho centímetros de grosor que registraba pagos ilegales realizados por la federación de bancos y Banco Econômico durante elecciones. Enumeraba alrededor de 50 políticos, incluyendo figuras prominentes como Roberto Campos y Antônio Carlos Magalhães, que recibieron fondos de la nómina de Banco Econômico.
Al principio, el caso generó gran atención, insinuando una posible purga de los lazos entre políticos y el sector bancario. Con el tiempo, sin embargo, la Pasta Rosa desapareció de los titulares y se convirtió en mera historia. Las investigaciones no arrojaron resultados concretos; en cambio, los abogados del banquero explotaron fallos en las sentencias judiciales y errores en los informes periodísticos para desactivar el asunto.
Gaspari contrasta esto con la investigación en curso de Banco Master, donde sospechas e indicios apuntan a una red de protección alrededor de Daniel Vorcaro. A diferencia de las certezas documentadas de la Pasta Rosa, el caso actual se basa en pruebas preliminares. El columnista advierte que las conexiones de Vorcaro, que ya involucraban gastar cientos de millones de reales en abogados antes de que se convirtiera en objetivo principal, podrían seguir el mismo camino de impunidad.
Esta reflexión, publicada el 3 de enero de 2026, actúa como una lección cautelar para las investigaciones actuales, subrayando cómo las fuertes defensas legales a menudo superan las pruebas incriminatorias.