Un estudio de la Drees revela que el 35% de las personas que se jubilaron entre 2012 y 2020 vieron aumentar su nivel de vida, y los jubilados ahora gozan de una situación casi tan buena como la de los trabajadores. Tres estudios encargados por el COR confirman las ventajas de aumentar la edad legal de jubilación, una opción económicamente sensata pero políticamente tensa.
El sistema de pensiones de reparto de Francia se enfrenta a la presión del envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad, lo que reduce el número de trabajadores que cotizan. Un estudio de la Drees indica que el 35% de las personas que se jubilaron entre 2012 y 2020 experimentaron un aumento en su nivel de vida, disfrutando los jubilados de niveles casi iguales a los de los trabajadores activos, una situación considerada insostenible a largo plazo. Para reforzarlo, tres estudios publicados el jueves por el Conseil d’orientation des retraites (COR), realizados por el OFCE, la Direction générale du Trésor y la Paris School of Economics (PSE), destacan los méritos de retrasar la edad legal de jubilación. Estos informes, encargados por el COR, describen la medida como económicamente beneficiosa pero políticamente explosiva. Por otro lado, el ministro de Economía, Roland Lescure, abogó la semana pasada en la conferencia anual de Euronext por un fondo de pensiones francés. "Debemos trabajar también en los fondos de pensiones (...). La mayor parte del dinero que llega de Estados Unidos a Europa procede en realidad de fondos de pensiones estadounidenses, y no hay ninguna razón para que no tengamos los nuestros", declaró. Estas ideas surgen a medida que empeoran las previsiones de déficit, reavivando el debate sobre la introducción de la capitalización.