El ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, Sherif Fathy, presidió el acto de inauguración de dos estatuas colosales de alabastro del rey Amenhotep III en su templo mortuorio en la orilla oeste de Luxor, tras una extensa restauración y reinstalación que las devolvió a sus posiciones originales. El evento resalta el trabajo continuo de Egipto para preservar y revitalizar uno de sus principales sitios arqueológicos, potenciando su integridad histórica y atractivo para los visitantes.
Los esfuerzos de restauración comenzaron mediante una colaboración entre el Consejo Supremo de Antigüedades y el Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo desde 1998, apoyada por el World Monuments Fund y la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia. El proyecto se centró en conservar las características arquitectónicas restantes del templo, restaurar las estatuas y proteger el sitio de riesgos ambientales.
Las estatuas miden entre 13,6 y 14,5 metros de altura, representando al rey sentado con las manos en los muslos, luciendo el tradicional tocado nemes, la doble corona, la barba ceremonial y la cola de toro, junto a figuras más pequeñas de reinas reales y princesas.
Mohamed Ismail Khaled, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, afirmó que los trabajos siguieron los métodos científicos más recientes y los estándares internacionales de conservación. Añadió que se utilizaron materiales especializados que coinciden con la piedra original para su preservación a largo plazo, junto con un sistema integral de gestión del agua para proteger el sitio del aumento de aguas subterráneas vinculadas al Nilo.
Dietrich Rau, del Instituto Arqueológico Alemán, enfatizó el aspecto colaborativo del proyecto, que involucró a expertos egipcios e internacionales, y señaló el papel del U.S. Research Center in Egypt en la reducción de los niveles de aguas subterráneas alrededor del templo.
Además de las dos estatuas, la iniciativa recuperó, documentó e reinstaló diversas piezas arquitectónicas y escultóricas, incluyendo más de 280 estatuas y fragmentos de la diosa Sekhmet, además de esfinges de caliza. Estas acciones forman parte de un plan mayor para rehabilitar la orilla oeste de Luxor y mantener su excepcional importancia arqueológica.
El templo mortuorio de Amenhotep III se construyó en la primera mitad del siglo XIV a.C. durante el reinado de 39 años del rey, figurando entre los complejos funerarios más grandes y ornamentados del antiguo Egipto. Gran parte fue destruida por un terremoto alrededor del 1200 a.C., con daños adicionales por inundaciones, sedimentación y canteras. Las estatuas restauradas, famosas como los Colosos de Memnón, están entre los pocos elementos supervivientes devueltos a sus posiciones originales.
El proyecto también capacitó a conservadores y arquitectos egipcios, fomentando habilidades nacionales en la protección del patrimonio. El ministro Fathy expresó su esperanza de que este éxito impulse más asociaciones internacionales para salvaguardar y promover el legado cultural de Egipto.