Mientras millones celebran la Navidad y el Fin de Año, más de 2,4 millones de profesionales en España aseguran servicios vitales durante las noches festivas. Policías, vigilantes y limpiadores trabajan sin pausa para mantener el orden y la limpieza en medio de las celebraciones.
En España, la Navidad trae alegría para la mayoría, pero para ciertos profesionales significa turnos ininterrumpidos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 2,4 millones de trabajadores operan en horarios nocturnos, cubriendo roles esenciales como seguridad, sanidad y limpieza.
Jacobo Cernuda, supervisor en el Centro Inteligente de Mando de la Policía Nacional en Madrid con 20 años de servicio, explica que las llamadas en Nochevieja suelen involucrar peleas, alteraciones del orden público y hurtos. "Siempre me ha tocado trabajar en estas fechas, lo que me impide estar con mi familia en Oviedo", dice, aunque resalta momentos como tomar las uvas en el coche patrulla. Advierte sobre el aumento de accidentes por alcohol y sustancias.
En la Guardia Civil, el teniente Juan José Delgado dirige el Centro Operativo de Servicios, manejando denuncias de tráfico y seguridad. "Estamos acostumbrados a pasar estas fechas lejos de la familia por el servicio público", indica, mencionando robos por ladrones disfrazados de Papá Noel. Para la noche de Reyes, planea una guardia conectada remotamente.
Empresas como Prosegur mantienen a unos 5.000 de sus 14.000 empleados en servicio durante las fiestas, con rotaciones voluntarias, según su director general José Gil Díaz. Vigilante David Tejeda, con más de 15 años de experiencia, se acostumbra a comer uvas entre avisos. En Mapfre, José Luis Osa enfatiza la necesidad de equilibrio emocional para estos roles.
Neus Hierro, farmacéutica en Barcelona, trabaja el 1 de enero priorizando a los clientes. En Bilbao, el limpiador Txertu Barcala, con 30 años en el oficio, enfrenta toneladas de residuos post-fiesta, pero valora los aplausos recibidos. El director José Luis Azpiazu nota que el 90% de los desechos se recicla correctamente.
En Getafe, tras la cabalgata de Reyes con 80.000 asistentes y 3.000 kilos de caramelos, equipos de limpieza manejan el caos, encontrando anécdotas inusuales como personas durmiendo en contenedores. Estos trabajadores invisibles garantizan que las ciudades despierten impecables.