Los intereses de Europa y China se alinean en el orden mundial emergente

En el orden mundial emergente, los intereses de Europa y China se alinean, permitiendo a Bruselas y Pekín remodelar el poder global en un equilibrio donde Europa importa y China gana legitimidad como potencia responsable. El compromiso pragmático, no el postureo moral, es la única forma en que Europa puede recuperar su relevancia, mientras que una Europa más fuerte ofrece a China un socio creíble en los ámbitos estratégicos y económicos.

Este artículo de opinión argumenta que Europa y China no pueden permitirse dejar que la ambigüedad defina sus relaciones. A menos que las diferencias se gestionen de manera pragmática, Europa permanecerá atrapada en la sospecha y China será vista con desconfianza. La mayor frustración de Europa con Pekín es su postura en la guerra de Ucrania, donde China ni ha condenado ni ha respaldado la invasión rusa. Para Europa, esto socava su postura moral y de seguridad, ya que la ambigüedad alimenta la desconfianza y encierra a Bruselas en la sospecha en lugar de en la estrategia, erosionando la resiliencia de Europa. La resiliencia para Europa y la credibilidad para China son objetivos complementarios: Europa no puede permitirse la parálisis; China no puede permitirse la desconfianza. Juntas, pueden remodelar el poder global en un equilibrio donde Europa importa y China gana legitimidad como potencia responsable. El artículo enfatiza el compromiso pragmático como clave para evitar la parálisis de Europa y el aislamiento de China.

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