Una encuesta publicada a principios de 2026 muestra al presidente Lula liderando en escenarios electorales, con Tarcísio de Freitas como el único opositor que empata en la segunda vuelta. La encuesta destaca la persistencia de la polarización entre Lula y el bolsonarismo, sin espacio claro para una tercera vía. Analistas señalan que la elección se decidirá por rechazos, en medio de desafíos como el desgaste del incumbente y efectos de condenas judiciales.
La primera encuesta electoral de 2026, realizada por el Instituto Ideia en asociación con el portal Meio, revela un escenario polarizado similar al de 2022. Lula lidera con más del 40% de las intenciones de voto en las simulaciones principales, mientras que Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo, obtiene cerca del 33% y es el único que empata técnicamente con el presidente en la segunda vuelta. Sin embargo, la candidatura presidencial de Tarcísio sigue siendo incierta, ya que reitera su interés en la reelección estatal. Flávio Bolsonaro, senador y reciente participante en la carrera, registra un 26% frente a casi el 40% de Lula, por debajo del desempeño de Tarcísio. La directora ejecutiva del instituto, Cila Schulman, resume: «En el imaginario colectivo, la elección todavía se percibe como un choque entre Lula y el bolsonarismo. Otros precandidatos aún no se han presentado claramente ante el país». El columnista Robson Bonin evalúa que la polarización permanece intacta, con la elección encaminándose hacia ser «una elección de veto». El rechazo a los candidatos, más que las propuestas, será decisivo, sin una tercera vía viable pese a las múltiples precandidaturas. Este contexto encaja en tendencias regionales: entre 2022 y 2025, el 70% de las elecciones presidenciales latinoamericanas (13 de 19) resultaron en derrotas del incumbente, impulsadas por la insatisfacción cotidiana y el énfasis en la seguridad pública, como en la victoria de Javier Milei en Argentina (2023) y la de Nayib Bukele en El Salvador (2024). En Brasil, el Gobierno de Lula enfrenta el desgaste del incumbente, con la seguridad como su talón de Aquiles. Estudios de Harvard advierten del «dilema de rendición de cuentas» en sociedades polarizadas. La condena de Jair Bolsonaro por el TSE (inelegible por ocho años desde 2023) y el STF (hasta 2060 por intento de golpe) redujo ligeramente su apoyo, pero disminuyó la confianza en los tribunales y las normas democráticas entre sus votantes, según una encuesta de 2024 a 5700 brasileños. Andrew O'Donohue, de Harvard, explica: «Perseguir a líderes políticos puede arriesgar represalias». La batalla en el Senado en 2026 también es crucial: 54 de 81 escaños se renovarán y la base del Gobierno necesita elegir al menos 28 para mantener la mayoría absoluta (41). Perder seis podría elevar los costos políticos, permitiendo que agendas de la derecha avancen sin freno, como se vio en proyectos bloqueados en 2025.