La segunda vuelta presidencial de 2025 en Chile revela una derrota profunda para la nueva izquierda, que ha perdido el apoyo de los sectores populares bajo el gobierno de Gabriel Boric. Análisis destacan cómo votantes de bajos ingresos prefirieron candidatos de derecha en la primera ronda, mientras el sistema político muestra agotamiento y fragmentación desde 2010. Expertos llaman a reflexionar sobre la necesidad de reconstruir mayorías estables.
La segunda vuelta electoral del 14 de diciembre de 2025 entre Jeannette Jara y José Antonio Kast no solo definirá al próximo presidente, sino que marcará el cierre de un ciclo político agotado. Desde 2010, con la victoria de Sebastián Piñera sobre la Concertación, Chile ha visto una dispersión progresiva de fuerzas tradicionales, agravada por el sistema electoral proporcional que multiplicó actores y redujo la disciplina interna. El estallido social de 2019 profundizó esta fragmentación, elevando expectativas que la dirigencia no pudo cumplir con respuestas coherentes.
Bajo el gobierno de Gabriel Boric, la nueva izquierda llegó al poder enfocada en causas posmateriales y simbólicas, como el lenguaje inclusivo y la crítica al neoliberalismo, pero descuidó las urgencias cotidianas de la mayoría. Un análisis de Criteria revela que en la primera vuelta, grupos de menores ingresos —con menos de 700.000 pesos mensuales— optaron por Kast, Parisi o Kaiser en lugar de Jara, mientras su apoyo creció en sectores de mayor capital cultural. Esta 'estética abajista' —deseo de alejarse de los ricos sin integrarse con los pobres— alienó al pueblo que decía representar, priorizando retórica sobre crecimiento económico y movilidad social.
Aunque el oficialismo ha aprendido en el camino, su sello identitario persiste, entregando el voto popular a un candidato de derecha que apoyó el 'Sí' a Pinochet. Natalia Piergentili, directora de Feedback, enfatiza que el próximo gobierno enfrentará un Parlamento frágil y una ciudadanía escéptica, exigiendo una articulación política compartida más allá de los candidatos. Cristián Valdivieso, de Criteria, advierte que la verdadera derrota es social: la nueva izquierda perdió a los más vulnerables, urgiendo una reflexión honesta para una izquierda más socialdemócrata y popular.