Tras una elección presidencial con voto obligatorio y una participación del 85,1% en la segunda vuelta, José Antonio Kast iniciará su gobierno el 11 de marzo de 2026, en un contexto de alta expectativa por soluciones pragmáticas a los problemas del país.
La reciente elección presidencial en Chile, la primera con voto obligatorio, registró una participación del 85,1% en la segunda vuelta, lo que refleja un pragmatismo ciudadano en busca de alternancia política para abordar problemas cotidianos, más que un cambio ideológico profundo. José Antonio Kast, del partido Republicano, asumirá la presidencia el 11 de marzo de 2026, enfrentando el desafío de gobernar durante dos años consecutivos sin elecciones, una ventana única para implementar reformas.
Según el informe Global State of Democracy 2025 de IDEA Internacional, que evalúa 154 indicadores en 173 países, Chile destaca por su sólido desempeño democrático. Obtuvo puntajes elevados en Representación (0,88), Estado de Derecho (0,73), Derechos (0,7) y Participación (0,7), posicionándose entre los líderes globales en representación y superando ampliamente la media mundial. Subdimensiones como independencia judicial, sufragio inclusivo y libertades civiles superan los 0,8 puntos. El traspaso pacífico del poder, con reconocimiento inmediato de resultados y gestos institucionales entre autoridades salientes y entrantes, refuerza esta fortaleza.
El nuevo gobierno llega a un país de contrastes, donde se espera moderación institucional para dialogar con contrapesos como el Congreso, el Poder Judicial y la sociedad civil, superando la polarización y desinformación de la campaña. Una oposición constructiva, sin obstruccionismo, y un oficialismo moderado son clave para reformas inclusivas. En lo económico, el equilibrio entre responsabilidad fiscal, crecimiento, productividad y empleo debe reducir desigualdades, fortaleciendo la acción estatal en seguridad y migración sin retrocesos en derechos civiles ni fractura social. El respeto a tratados internacionales y la protección de derechos de las mujeres son pilares irrenunciables.
Como señala Alejandra Sepúlveda, gerenta de IDEA Internacional, el deseo es fortalecer una democracia más plural, con mayor espacio cívico y oportunidades para el bien común.