José Antonio Kast se impuso en las elecciones presidenciales de Chile, marcando el fin del gobierno de Gabriel Boric. El presidente saliente felicitó al electo en una llamada transmitida en vivo y acordaron reunirse en La Moneda. Este traspaso resalta las tradiciones cívicas del país, con reconocimientos tempranos y respeto mutuo entre contendientes.
La victoria de José Antonio Kast en los comicios presidenciales cierra un ciclo político iniciado en 2022 con la llegada de Gabriel Boric al poder, quien lideró una coalición que buscaba romper con el 'duopolio' tradicional y promover una agenda refundacional. Sin embargo, el triunfo del Rechazo en el plebiscito constitucional de ese año frenó ese impulso, obligando al gobierno a moderar sus posturas y incorporar elementos del establishment previo.
Inmediatamente tras confirmarse el resultado, Boric llamó a Kast en una conversación telefónica transmitida en directo, donde lo felicitó, comprometió su cooperación plena y enfatizó que, pese a las diferencias ideológicas, 'nos une Chile'. El lunes por la mañana, se reunieron en La Moneda, encuentro que Kast valoró positivamente. La candidata oficialista Jeannette Jara reconoció tempranamente su derrota y lo saludó en persona, mientras que ambos pronunciaron discursos respetuosos ante sus seguidores, fomentando un ambiente de civismo.
Estos gestos, habituales en Chile, contrastan con realidades internacionales; un analista argentino los describió como 'una convivencia democrática monumental', destacando su rareza en contextos como el de su país. Además, el gobierno chileno envió una nota de protesta a Colombia por las declaraciones denigrantes del presidente Gustavo Petro contra Kast. El ministro del Interior subrayó: 'Tenemos que siempre preservar nuestra democracia, cuidarla entre todas y todos y el llamado que hacemos es a que se respete lo que Chile decide en el marco de las reglas democráticas'.
Cartas al director reflejan esperanzas en un gobierno responsable y una oposición constructiva, aprendiendo de los cuatro años de lecciones. Analistas ven en esta elección una consolidación de clivajes históricos entre 'refundadores' y 'restauradores', con una emergente 'tercera mitad' antielitista que rechaza polarizaciones ideológicas.