El presidente Gabriel Boric se reunió con líderes de partidos oficialistas tras la derrota de Jeannette Jara ante José Antonio Kast en las elecciones presidenciales del 14 de diciembre. Admitió fallos en la comunicación del gobierno, pero defendió logros en seguridad y llamó a la unidad del sector. Mientras, surgen críticas internas que cuestionan el rol del Ejecutivo en el resultado.
El lunes 15 de diciembre, menos de 24 horas después del triunfo de José Antonio Kast por un margen superior a 16 puntos sobre Jeannette Jara, se realizó el comité político habitual en La Moneda. Boric se unió a la reunión, donde lució molesto y habló al final. Participaron líderes como Constanza Martínez (FA), Paulina Vodanovic (PS), Jaime Quintana (PPD) y ministros como Álvaro Elizalde (Interior) y Camila Vallejo (vocera).
Durante las intervenciones, surgieron críticas al gobierno por no comunicar bien avances en seguridad, como las 70 leyes aprobadas. Quintana afirmó: “El gobierno tuvo alguna responsabilidad desde luego, porque no logramos comunicar bien lo que se hizo en materia de seguridad, que es mucho”. Martínez defendió la gestión: “Nosotros entregamos un país mejor que el que encontramos”.
Boric reconoció responsabilidades compartidas, incluyendo al gobierno, y señaló que la derecha transmitió efectivamente una imagen negativa en seguridad y migración, pese a logros reales. Criticó a la FRVS y Acción Humanista por no formar una lista única en las elecciones parlamentarias de noviembre, lo que afectó resultados. Destacó que Jara no es la responsable y llamó a la unidad ante la futura oposición.
En una reunión previa por Zoom, el Socialismo Democrático apuntó al desgaste del gobierno de Boric, con voces como Juan Luis Castro: “Sin duda que entre diversas causas de la derrota está el desempeño del gobierno”. El FA, partido de Boric, rechazó culpar al Ejecutivo y lamentó la estrategia de Jara de distanciarse. Se planea un cónclave en enero para delinear el camino como oposición, aunque hay dudas en la DC sobre la coalición.
La derrota, la peor para la izquierda desde el retorno a la democracia, amenaza la unidad del oficialismo, con análisis apuntando a Boric como principal perdedor.