El gobierno brasileño anunció planes para endurecer las reglas del mercado de carbono en respuesta a un fraude que involucra empresas vinculadas al exbanquero Daniel Vorcaro, propietario de Banco Master. La secretaria del Mercado de Carbono, Cristina Reis, del Ministerio de Hacienda, afirmó que el caso es grave y requiere claridad regulatoria para prevenir irregularidades. Las medidas buscan mapear activos ambientales y distinguir créditos legítimos de fraudes contables y de tierras.
Empresas vinculadas a Daniel Vorcaro inflaron sus activos en R$ 45 mil millones al emitir créditos de stock de carbono basados en una finca irregular en la Amazonia que se superpone a tierras de la Unión, utilizando una metodología no autorizada, según reveló Folha de S.Paulo. Esta maniobra implicó fraude contable y de tierras, lo que llevó a la liquidación de Banco Master por el Banco Central. Cristina Reis, en una entrevista con el videocast C-Level de Folha, describió el episodio como «un caso policial» y enfatizó la necesidad de «un endurecimiento de las reglas». El gobierno planea mapear todos los activos ambientales, aclarando conceptos, metodologías de medición, reporte e verificación. El objetivo es incentivar proyectos legítimos y posicionar a Brasil como un centro para la negociación de activos verdes, incluidos créditos de carbono en fondos de inversión. Reis tiene hasta fin de año para regular el mercado y establecer su ente regulador, posiblemente una agencia con más de 100 técnicos calificados vía concurso público. Alternativas incluyen un modelo descentralizado entre ministerios. El Ministerio de Hacienda prefiere la agencia bajo su tutela, priorizando eficiencia y justicia distributiva sin captura política. Otros activos mencionados incluyen el Cbio de RenovaBio, CRA de reservas ambientales, certificados de biometano e ítems relacionados con energía. El caso Vorcaro destacó confusiones entre stock de carbono y créditos, con auditorías defectuosas y uso de tierras públicas. La secretaría convocará un grupo de trabajo para créditos en tierras de la Unión, previniendo concesiones que beneficien a pueblos indígenas, quilombolas y agricultores familiares, mientras remunera a la Unión. Reis negó una respuesta tibia del gobierno, afirmando que el Ministerio de Hacienda regula, no investiga, y que el mercado podría agregar un 5% al PIB para 2040, creando empleos. El agronegocio, excluido del mercado regulado, puede participar en el voluntario para compensaciones.