El gobierno chileno comenzó esta semana a tramitar un proyecto de ley que busca flexibilizar la aplicación de la jornada laboral de 40 horas semanales.
La iniciativa, ingresada al Congreso el martes, permite calcular el promedio de 40 horas en ciclos de hasta 16 semanas para el régimen general y de 52 semanas para el sector turismo.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, defendió la medida al señalar que no se cambian las 40 horas, sino cómo se promedian, para ayudar a las empresas a adaptarse en un contexto de crisis laboral con desocupación en 9,4%.
Expertos como Marcelo Albornoz y Soledad Hormazábal destacaron que el enfoque sigue patrones de países de la OCDE, donde 20 naciones usan mecanismos similares con períodos de referencia cercanos a 15 semanas.
La oposición, representada por exministras como Camila Vallejos, advirtió que los cambios podrían generar pérdida de derechos, aunque el proyecto mantiene un límite máximo de 45 horas ordinarias por semana.