Gabriel Serville, presidente de la Colectividad Territorial de Guyane, se negó a reunirse con la ministra de Ultramar Naïma Moutchou durante su primera visita al territorio a mediados de febrero. Critica la falta de compromiso claro del gobierno con el proyecto de evolución del estatuto territorial. Mandataria de Emmanuel Macron, la ministra a su vez acusa a Serville de bloquear las discusiones.
En 2022, el ejecutivo guyanés abogó por la coconstrucción con el gobierno para relanzar el proyecto de evolución del estatuto territorial. Cuatro años después, las relaciones se han tensado entre París y Cayenne. La Colectividad Territorial de Guyane exige un estatuto especial garantizado por una ley orgánica que revise la Constitución, pero se enfrenta al silencio del gobierno y del jefe de Estado sobre su demanda de autonomía. La brecha se amplió durante la visita de Naïma Moutchou a Guyane a mediados de febrero. Horas antes de su llegada, Gabriel Serville, elegido en junio de 2021 al frente de una coalición anclada en la izquierda, anunció su negativa a reunirse con ella. Subraya la «ausencia de respuestas claras, formales y comprometedoras del Estado» sobre varios dossiers, incluida la evolución institucional, prioridad desde su elección. La ministra buscó relajar las tensiones: «En el plano institucional, la puerta está abierta. Hablemos, avancemos». Sin embargo, esta mano extendida no fue aceptada por Serville. De regreso en París, Moutchou atribuyó la responsabilidad del actual bloqueo al presidente de la CTG: «El presidente Serville bloquea hoy. Estoy lista para iniciar este trabajo, pero quiere ver primero al presidente de la República». Este enfrentamiento resalta las divergencias persistentes sobre el futuro institucional de Guyane, territorio francés de ultramar.