Una mutación del virus de la influenza A, conocida como subclado K de H3N2, ha causado un aumento en hospitalizaciones en Europa y Estados Unidos, aunque no se reportan casos más graves. En Latinoamérica, incluyendo México, se mantiene vigilancia preventiva sin predominio de esta variante. Autoridades recomiendan vacunación para grupos vulnerables ante el riesgo de propagación.
La variante H3N2 de la influenza A, identificada por primera vez en cerdos de Estados Unidos en 2010, ha mutado en un subclado K (J.2.4.1) que presenta deriva antigénica respecto a la vacuna estacional 2025-2026. Más del 80% de los virus H3N2 analizados pertenecen a este subclado, lo que ha activado alertas en Europa y Estados Unidos, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
En el Reino Unido, la primera semana de diciembre registró 1.700 hospitalizaciones por gripe, un aumento del 63% respecto a la semana anterior. En Estados Unidos, se reportan 905 hospitalizaciones confirmadas por influenza al inicio de la temporada, con el 73,5% atribuidas a H3N2, afectando principalmente a adultos mayores de 65 años con una tasa de 7,5 por 100.000 habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica picos en Alemania, Francia, Italia, España, Canadá y Japón. No hay evidencia de mayor gravedad que otros subtipos.
En Latinoamérica, la influenza A aumenta, pero H3N2 no predomina. Argentina reporta 7.549 casos en 2025, con solo 17 de H3N2 y 218 defunciones totales por influenza. Brasil detecta casos aislados, como 20 en Santa Catarina. México registra 402 casos confirmados, mayoritariamente H1N1, sin conteo específico de H3N2.
La Secretaría de Salud de la Ciudad de México, liderada por Nadine Gasman, mantiene alerta preventiva con vigilancia en el Aeropuerto Internacional y centrales camioneras para detectar síntomas en viajeros. Gasman enfatizó: 'México cuenta con vacunas tetravalentes que ofrecen protección contra el subtipo H3N2' y exhortó a vacunar a niños de 6 meses a 5 años, embarazadas, adultos mayores y personas con comorbilidades.
Los síntomas incluyen fiebre mayor a 39°C, tos, dolor de garganta, fatiga extrema y congestión nasal. La prevención se centra en vacunación, higiene de manos y estilos de vida saludables. Las próximas semanas serán clave para evaluar el riesgo en Latinoamérica.