La supergripe H3N2, causada por el subclado K de la influenza A, se propaga rápidamente en Argentina, con casos confirmados en Buenos Aires, Santa Cruz y Neuquén que afectan a niños y adultos, algunos hospitalizados por neumonía. Las autoridades evalúan adelantar la campaña antigripal de 2026 para proteger a grupos de riesgo, mientras la vacuna actual ofrece protección parcial contra formas graves, complementada con oseltamivir.
La supergripe H3N2, una variante del subclado K de la influenza A, ha generado preocupación en Argentina por su rápida propagación y mayor transmisibilidad. Los primeros casos se detectaron en un niño de 5 años en Buenos Aires y dos adolescentes en Santa Cruz. Posteriormente, Neuquén reportó dos contagios adicionales: un menor y un adulto, ambos internados con neumonía pero que se recuperaron satisfactoriamente. La confirmación de la variante se realizó mediante secuenciación genética en el Instituto Malbrán.
Esta ola no se limita a Argentina; países como Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú, Chile y Brasil también han registrado casos, evidenciando una expansión regional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya definió las cepas para el invierno boreal, pero el subclado K se anticipó, mostrando capacidad para evadir parcialmente la inmunidad previa y reducir la efectividad de vacunas anteriores.
Aunque no es más letal que el H3N2 convencional, es "mucho más eficiente para saltar de persona a persona", según especialistas. Los síntomas incluyen fiebre superior a 39°C, postración extrema, tos persistente, cefalea intensa y, en niños, cuadros digestivos como dolor abdominal y vómitos.
En respuesta, las autoridades evalúan adelantar la campaña de vacunación 2026, que usualmente inicia en marzo-abril, para grupos de riesgo: menores de 2 años, mayores de 65, embarazadas, personal sanitario y personas con comorbilidades. La fecha dependerá de la producción y logística. En Neuquén, el ministro de Salud Martín Regueiro afirmó: “No es para alarmarse, pero sí para estar atentos”, mientras se refuerzan medidas de prevención.
La vacuna actual protege contra formas graves, y se recomienda oseltamivir para reducir la severidad, especialmente en vulnerables. Se insta a monitorear síntomas graves como dificultad respiratoria o dolor torácico y buscar atención médica inmediata.