Los niveles de personal en el hospital de Östersund siguen siendo complicados al inicio del verano. La directora de sanidad, Anna Granevärn, afirma que la situación es más difícil de lo esperado, especialmente en el departamento de urgencias.
Según el informe de situación de la región, el departamento de urgencias ha afrontado una alta carga de trabajo, lo que ha derivado en tiempos de espera más largos para los pacientes. El pasado fin de semana hubo una gran presión, pero la situación se considera controlada durante los días laborables. Algunas unidades reportan una alta carga y ausentismo laboral por enfermedad. La atención a enfermedades infecciosas se describe como frágil, mientras que los servicios de anestesia, cirugía y cuidados intensivos se consideran aceptables. Continúan los trabajos para cubrir los turnos de las semanas 30 a 32. Estas semanas se señalan como las más difíciles y podría ser necesario el cierre del departamento de neonatología. La dirección del hospital continúa aplicando medidas para mejorar la dotación de personal.