En las secuelas del incendio más mortífero de Hong Kong en Wang Fuk Court —que dejó 161 muertos y miles de desplazados, incluidos más de 200 ayudantes domésticos—, la indonesia de 41 años Siti Zulaikho califica su vida de 'caótica'. Como las supervivientes filipinas que juraron quedarse (según reportes previos), afronta agotamiento e inseguridad mientras las ONG se preparan para despidos.
Siti escapó por poco del Wang Shing House solo con su teléfono y tarjeta de identidad, perdiendo todo lo demás en el infierno del 26 de noviembre. En el último mes, se ha mudado cuatro veces con sus empleadores: refugio, hotel, vivienda transitoria en Yuen Long y Fan Ling, y pronto Tuen Mun. «Estoy físicamente cansada, y mi mente también», dijo. «No puedo dormir sosegadamente.»
Depende de ONG, gobierno y consulado para reconstruir. Recientemente, hizo cola con docenas de supervivientes indonesias para recibir maletas y zapatos de seis ONG locales.
Como en historias de supervivientes de otras nacionalidades, ONG como Help for Domestic Workers y Mission for Migrant Workers, más Departamentos de Trabajo e Inmigración, advierten de despidos crecientes para indonesios, filipinos y otros migrantes mientras las familias evalúan pérdidas.