Japón promulgó el viernes una nueva ley que prohíbe la profanación de la bandera nacional, una medida impulsada por la primera ministra Sanae Takaichi que, según sus críticos, amenaza la libertad de expresión.
La Cámara Alta aprobó el proyecto de ley el 17 de julio de 2026 para castigar a cualquiera que dañe, retire o desfigure públicamente la bandera Hinomaru de formas que puedan causar extrema incomodidad o disgusto a otros.
La ley entrará en vigor en agosto. Los infractores se enfrentan a penas de hasta dos años de prisión o una multa de 200.000 yenes. La norma abarca acciones como retirar banderas en edificios públicos, rasgarlas o quemarlas en espacios públicos y transmitir tales actos en vivo.
La primera ministra Sanae Takaichi y el Partido Liberal Democrático sostienen que la medida protege el respeto hacia la bandera. Expertos legales y legisladores de la oposición han manifestado su preocupación de que su redacción ambigua pueda ser utilizada arbitrariamente contra los críticos del gobierno.
El profesor de la Universidad de Chuo, Motohiro Hashimoto, declaró ante una audiencia parlamentaria que castigar a quienes vandalizan la bandera equivale a prohibir la crítica al gobierno. Las imágenes en anime o pinturas están exentas.