Una semana después de emitir su primera alerta de megaterremoto tras el terremoto de magnitud 7.5 frente a la prefectura de Aomori el 8 de diciembre, la Agencia Meteorológica de Japón ha levantado la alerta para Hokkaido y las zonas costeras de Sanriku. Las autoridades enfatizan que los riesgos persisten y piden vigilancia continua, incluyendo la revisión de rutas de evacuación y la fijación de muebles.
La alerta, que abarcaba 182 municipios desde Hokkaido hasta las prefecturas de Chiba y advertía de posibles sacudidas de intensidad baja 6+ y tsunamis de más de 3 metros a lo largo de las fosas de Chishima y Japón, expiró al final del lunes.
En un breve del lunes de la Oficina de Gabinete el martes, la agencia subrayó que levantar la alerta no elimina la posibilidad de un gran terremoto repentino. Pidió medidas de preparación continuas, como verificar sitios y rutas de evacuación, y asegurar muebles del hogar.
Como se detalló en la cobertura previa sobre la emisión de la alerta, este sistema —introducido en 2022 tras el Gran Terremoto del Este de Japón de 2011— se activa tras terremotos significativos en zonas de alto riesgo para aumentar la preparación pública ante probabilidades temporalmente elevadas (de ~0,1% a 1% para eventos de magnitud 8+). Japón, propenso a la actividad sísmica, continúa refinando estas alertas a pesar de los desafíos en las previsiones.