Japón considera revisar su ley antiprostitución para incluir penas a los compradores de sexo y cerrar la laguna que solo castiga a los vendedores. El ministro de Justicia Hiroshi Hiraguchi anunció planes para formar un panel de expertos para debates este año fiscal. La medida responde a las crecientes preocupaciones por el proxenetismo callejero como problema social。
El gobierno japonés explora revisiones a su ley antiprostitución, que podrían penalizar a los compradores de sexo a cambio de dinero y abordar una laguna muy criticada que solo apunta a los vendedores. La ley actual, promulgada en 1956, castiga a quienes ofrecen sexo a cambio de pago pero deja impunes a los compradores。nnEl 10 de febrero de 2026, el ministro de Justicia Hiroshi Hiraguchi abordó el tema en una conferencia de prensa regular. Anunció que el Ministerio de Justicia creará un panel de expertos para discutir posibles cambios dentro del actual año fiscal, que termina en marzo. «En los últimos años, actos como la solicitación de sexo en la calle han sido declarados un problema social, con una demanda creciente de medidas apropiadas», dijo Hiraguchi。nnEsta iniciativa pone de relieve las preocupaciones continuas sobre delitos sexuales, prostitución y problemas relacionados que involucran a la policía japonesa e incluso clubes de anfitriones. Si se implementa, las revisiones podrían disuadir la demanda de tales servicios, aunque los detalles serán debatidos por el panel. El impulso surge en medio de crecientes llamadas a acciones más fuertes contra la solicitación callejera y problemas similares que persisten pese al marco existente。