El consejo municipal de Kävlinge ha aprobado una carta de intenciones para investigar nueva energía nuclear en Barsebäck, a pesar de las críticas de la oposición por decisiones precipitadas. Los Moderados anunciaron la noticia con antelación, frustrando a los partidos menores. El contexto es una instalación previamente desmantelada con condiciones únicas para su reconstrucción.
El miércoles, el consejo municipal de Kävlinge decidió una carta de intenciones con Nordic Nuclear Energy AB para investigar las condiciones para establecer al menos un reactor de agua en ebullición en Barsebäck. La decisión fue impulsada por la coalición minoritaria de los Moderados (M), Demócratas Suecos (SD) y Demócratas Cristianos (KD), apoyada por los Liberales (L). Los partidos de oposición Socialdemócratas (S), Partido del Centro (C), Löddebygden y Partido Verde (MP) se reservaron contra la propuesta. La noticia se filtró con antelación a través de un artículo de debate de los Moderados en Aktuella frågor de Sydsvenskan, antes de la reunión formal. Jesper Andersson de Löddebygden expresó decepción: «Me pone triste y decepcionado que salgan y escriban: 'Hoy decidiremos sobre energía nuclear'. Es un poco irrespetuoso». La concejal Annsofie Thuresson (M) defendió la acción: «Creo que fue un artículo aclaratorio en el que mostramos nuestras intenciones». La historia de la planta de Barsebäck se remonta a 1975, cuando se construyeron dos reactores por 2.000 millones de coronas. La instalación cerró tras 30 años y la demolición está en curso, prevista para finalizar en 2038 con un costo de 5.700 millones de coronas. Una investigación previa, financiada por la Agencia Sueca de Protección Ambiental, confirmó que es posible nueva energía nuclear en el sitio, pero enfatizó la necesidad de proteger valores naturales como el pantano de Barsebäck y el río Lödde. La oposición, representada por Ingvar Willexberg, cuestiona la relevancia de la decisión a nivel local: «Es completamente loco encerrarnos. No hay una decisión nacional». Los partidos prefieren la energía solar y eólica como alternativas más rápidas. La carta de intenciones dura 18 meses y no implica compromisos financieros para el municipio. Busca investigar la ubicación, influir en los propietarios de tierras y explorar el uso de calefacción distrital. Mientras tanto, el gobierno propone cambios en el Código del Medio Ambiente para facilitar la energía nuclear costera desde 2026.