La mina Lovisagruvan en Lindesberg ha superado los límites de emisiones de metales al agua, lo que ha resultado en una orden de pena de 100.000 SEK de la fiscalía. La mina extrae mineral de zinc y plomo, tratando el agua en balsas antes de que fluya a arroyos cercanos. La CEO Margurite Andersson afirma que están abordando el problema de forma constante.
La mina Lovisagruvan en Lindesberg, que extrae mineral de zinc y plomo, ha recibido una multa de 100.000 SEK por emisiones excesivas de metales al agua. La fiscalía emitió la orden de pena después de que la mina liberara más metales de lo permitido en los alrededores.
El agua de la mina se bombea a balsas de recogida y una balsa de sedimentación para su tratamiento. Luego fluye al Lovisabäcken y continúa hacia el Storån. A pesar de estas medidas, las emisiones han superado los límites establecidos, lo que pone de manifiesto el impacto ambiental de la mina.
«Estamos trabajando constantemente en esto», declara Margurite Andersson, CEO de Lovisagruvan, en un comentario a Nerikes Allehanda. Subraya los esfuerzos continuos de la empresa para reducir las emisiones y cumplir con las normativas ambientales.
El caso resalta los desafíos de la industria minera para equilibrar la producción con la protección ambiental, especialmente en áreas de agua sensibles como las de alrededor de Lindesberg.