Un pozo minero de Vale se desbordó en las primeras horas del 25 de enero de 2026, en Ouro Preto, Minas Gerais, inundando instalaciones de CSN en Congonhas sin heridos reportados. El vertido de agua y sedimentos paralizó las operaciones y el suministro de agua en la zona, generando alarma siete años después del desastre de Brumadinho. Las autoridades y la empresa investigan las causas, confirmando que las presas permanecen seguras.
En las primeras horas del 25 de enero de 2026, un pozo inundado en la mina Fábrica, en Ouro Preto, Minas Gerais, se desbordó con agua y sedimentos, afectando áreas cercanas entre Ouro Preto y Congonhas. El flujo provocó una inundación de lodo que anegó oficinas, talleres y el almacén de la Companhia Siderúrgica Nacional (CSN), ubicado en terreno más bajo, con unos 1,5 metros de inundación. Esto motivó la evacuación preventiva de unos 200 trabajadores y la suspensión de operaciones, incluida la captación de agua. Vale emitió un comunicado aclarando que el incidente no involucró diques ni presas, las cuales permanecen estables y bajo monitoreo permanente. «El flujo alcanzó algunas áreas de una empresa en la región. Las personas y la comunidad local no resultaron afectadas», indicó la compañía, priorizando la protección ambiental y notificando a las autoridades competentes. El alcalde de Congonhas, Anderson Cabido (PSB), informó en un vídeo que más de 200.000 metros cúbicos de agua escaparon del área, arrastrando minerales hasta el arroyo Goiabeiras, que abastece al río Maranhão. «Hubo daños ambientales significativos que deben investigarse y sancionarse», afirmó, resaltando el impacto directo en su municipio. El Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB) reportó que el episodio interrumpió el suministro de agua y las operaciones locales, con sus miembros monitoreando la situación junto a residentes y funcionarios. El Gobierno de Minas Gerais desplegó Defensa Civil, Bomberos, Policía Militar y la Secretaría de Medio Ambiente para evaluar los daños. El suceso conmemora siete años de la ruptura de la presa de Brumadinho el 25 de enero de 2019, que causó la muerte de 272 personas y una contaminación persistente en la cuenca del río Paraopeba, afectando al menos 2.400 hectáreas con relaves hasta 2022. Aunque sin víctimas, el desborde acrecienta las preocupaciones sobre la seguridad de las infraestructuras mineras en la región.