El primer ministro británico, Keir Starmer, se ha comprometido a tomar medidas enérgicas contra la reventa de entradas haciendo ilegal la reventa de boletos para eventos en vivo por encima de su precio original. El compromiso se plasmó en una nueva carta dirigida directamente a los aficionados a la música.
Starmer afirmó que trabajará con la secretaria de Cultura, Lisa Nandy, para implementar estos cambios lo antes posible. Describió la medida como una forma de proteger a los fans de los precios exorbitantes y permitirles conservar una mayor parte de su dinero. Este compromiso se basa en promesas previas del Partido Laborista en su manifiesto de 2024 y en un anuncio de enero de 2025 sobre topes de precios y consultas.