El gobierno francés de Sébastien Lecornu ha impuesto una moratoria a las decisiones sobre políticas de agua, favoreciendo los intereses de la agroindustria. Esto afecta a la comisión local de agua de la cuenca del Vilaine, que adoptó un proyecto SAGE en marzo de 2025. Los representantes estatales deben explicar el 13 de marzo ante este organismo.
La gestión del agua es un ejercicio político central que requiere una sólida filosofía moral para equilibrar intereses y anticipar necesidades esenciales. En una crónica de Stéphane Foucart, periodista del servicio Planète de Le Monde, el gobierno ha elegido intereses particulares por encima del bien común, la negación de la democracia y la navegación a corto plazo por encima de la planificación. El primer ministro Sébastien Lecornu habría desatendido los procedimientos normales del estado de derecho. nnLas comisiones locales de agua, establecidas por la ley del 3 de enero de 1992, gestionan los recursos hídricos a nivel de cuenca. La comisión de la cuenca del Vilaine, que abarca 11.000 kilómetros cuadrados y es la más grande con tal «mini-parlamento del agua», incluye a elegidos locales, representantes del Estado, miembros de la sociedad civil y usuarios de la agricultura e industria. Debaten para elaborar el plan de desarrollo y gestión del agua (SAGE). nEn 2022, la comisión del Vilaine inició su próximo SAGE. Tras más de tres años de trabajo y deliberaciones, adoptó un proyecto en marzo de 2025 con 39 votos a favor, 18 abstenciones y ninguno en contra. El documento incluye una disposición sin precedentes pero cautelosa: una prohibición de ciertos pesticidas para el maíz cerca de los captaderos de agua potable más sensibles, con apoyo financiero para los operadores afectados. Ningún representante de las cámaras agrícolas o agricultores votó en contra, ya que el entorno local de las discusiones fomentó el acuerdo a pesar de lo que estaba en juego.