Los Ángeles utiliza su papel como ciudad anfitriona de la Copa del Mundo para probar estrategias de respuesta al calor y transporte de cara a los Juegos Olímpicos de 2028. La ciudad aspira a generar beneficios duraderos de estos eventos mientras afronta desafíos continuos por incendios forestales y presiones presupuestarias.
La selección masculina de fútbol de Estados Unidos jugará su primer partido de la Copa del Mundo en el SoFi Stadium de Inglewood. Con los preparativos en marcha a 30 días del inicio, los equipos operativos se centran en las condiciones del campo y en pruebas de esfuerzo de la infraestructura para la seguridad, la movilidad y las olas de calor.
Los funcionarios de la ciudad consideran los ocho partidos del Mundial como un ensayo para los Juegos Olímpicos de verano, de mayor envergadura. Paul Krekorian, quien dirige la Oficina de Grandes Eventos de la alcaldía, declaró que el objetivo es ofrecer un legado duradero para los residentes.
El calor representa un riesgo principalmente para los espectadores y el personal, más que para los atletas. El SoFi Stadium cuenta con sistemas de refrigeración y paneles en el techo para la ventilación, mientras que L.A. Metro ha añadido nuevas paradas de metro y pagos sin contacto para fomentar el uso del transporte público. Las autoridades estiman que el número de pasajeros diarios en la línea D alcanzará los 78,000.
La ciudad publicó en abril un Plan de Acción Climática que se compromete a alcanzar las cero emisiones netas para 2045. Aún quedan desafíos, entre ellos la escasa cobertura arbórea en Inglewood y la recuperación de los incendios forestales de enero de 2025.