Ciudades desde París hasta Barcelona están llevando a cabo elaborados simulacros para prepararse ante las olas de calor extremo, las cuales son cada vez más probables debido al cambio climático. Estos ejercicios ponen a prueba las respuestas de emergencia, la infraestructura y la concienciación pública en medio de advertencias sobre futuras temperaturas mortales. Los funcionarios señalan que las simulaciones revelan debilidades críticas antes de que ocurran crisis reales.
En octubre de 2023, París realizó un importante simulacro denominado París a 50 grados Celsius, imaginando temperaturas que alcanzaban los 50 grados Celsius (122 grados Fahrenheit). Alrededor de 70 niños representaron enfermedades relacionadas con el calor en un túnel subterráneo fresco, mientras que bomberos, funcionarios y trabajadores de la Cruz Roja gestionaban un caos simulado provocado por cortes de energía y la saturación de los hospitales. El ejercicio, con un coste de 200.000 euros, involucró a más de 100 organizaciones y generó 50 recomendaciones que ahora están integradas en el Plan de Acción Climática 2024-2030 de la ciudad, incluyendo el aislamiento de viviendas y la plantación de árboles, señaló Pénélope Komitès, vicealcaldesa de París encargada de la resiliencia. “Fue muy importante para nosotros mostrar a la gente que las olas de calor no son solo algo que vemos en la televisión, sino algo que puede suceder pronto”, dijo Komitès a Grist. El ejercicio también condujo a la apertura de un Campus de la Resiliencia en marzo para sesiones de formación pública. Los científicos advierten que tal calor podría convertirse en realidad para el año 2100, siendo el récord de París de 42,6 grados Celsius en 2019. Los modelos proyectan que 1.600 millones de personas en casi 1.000 ciudades enfrentarán condiciones peligrosas en tres décadas. Barcelona está adaptando el modelo de París para poner a prueba la gestión de residuos y la coordinación ante temperaturas de 40 a 50 grados Celsius, explicó Irma Ventayol, jefa del departamento de cambio climático de la ciudad. “¿Podemos gestionar los residuos a 40 o 50 grados Celsius? ¿Están preparados los camiones?”, se preguntó. Taiwán planea una simulación en vivo en julio para una ola de calor de 40 grados Celsius, tras un ejercicio de mesa realizado el año pasado, señaló Ken-Mu Chang, de la Administración de Cambio Climático. Expertos como el doctor Satchit Balsari, de la Facultad de Medicina de Harvard, enfatizan que los simulacros exponen brechas en la implementación y la financiación. Cassie Sunderland, de C40, afirma que deben ir acompañados de esfuerzos para enfriar las ciudades y reducir las emisiones.