Un estudio reciente en Science Advances ha encontrado que el número de días con condiciones ideales para incendios forestales extremos —que combinan calor, sequía y viento— se ha triplicado casi globalmente en los últimos 45 años. Este aumento, impulsado en gran parte por el cambio climático causado por humanos, es más notable en las Américas e implica riesgos simultáneos más frecuentes entre regiones. Los hallazgos resaltan desafíos para los recursos contra incendios y subrayan la necesidad de preparación de los propietarios de viviendas.
Los investigadores analizaron más de cuatro décadas de datos climáticos globales y meteorológicos de incendios, informando que los días de riesgo extremo de incendios forestales han aumentado bruscamente. El estudio atribuye más de la mitad de este cambio al cambio climático inducido por humanos, basado en observaciones históricas en lugar de proyecciones. Estas condiciones, ahora una tendencia global, ya no son aisladas, sino que ocurren de forma sincrónica en múltiples áreas, complicando la ayuda mutua internacional en la lucha contra incendios. nnEn los Estados Unidos continentales, los días sincrónicos de clima extremo para incendios promediaron unas 38 por año en la última década, frente a menos de ocho anuales a finales de los años 1970. El sur de Sudamérica experimentó un aumento aún más pronunciado, de aproximadamente cinco días por año a más de 70. Por ejemplo, durante la temporada de incendios de 2023, la intensa actividad en Canadá coincidió con incendios en otros lugares, tensionando los recursos compartidos. nnDesde un punto de vista práctico, esto significa que los esfuerzos de extinción pueden ser más difíciles de implementar cuando las comunidades más los necesitan. Las brasas suelen encender las casas desde dentro, a través de rejillas o rendijas, en lugar de llamas directas. Los bomberos enfatizan la prevención de tales igniciones como clave para reducir pérdidas, especialmente cuando los recursos son limitados. nnLa preparación se centra en el espacio defendible alrededor de las viviendas: la Zona 0 abarca los primeros 0-5 pies, eliminando combustibles como mantillo o pilas de leña; la Zona 1 se extiende hasta 30 pies; y la Zona 2 hasta 100 pies, con vegetación espaciada para ralentizar la propagación del fuego. El endurecimiento de las viviendas, como sellar puntos de entrada de brasas, es vital, siguiendo estándares como el Capítulo 7A de California para nuevas construcciones. La adaptación de viviendas existentes y el mantenimiento de estas medidas antes de la evacuación pueden mitigar riesgos sin depender exclusivamente de ayuda externa. nnEl estudio no propone soluciones específicas, pero destaca el valor de las acciones individuales para adaptarse a amenazas de incendios elevadas y superpuestas.