En la cobertura inicial del terremoto de magnitud 6.5 que azotó cerca de San Marcos, Guerrero, a las 7:58 a. m. del 2 de enero de 2026, una fuerte sacudida interrumpió la primera conferencia de prensa del año de la presidenta Claudia Sheinbaum e hizo que residentes de Ciudad de México y Acapulco salieran a las calles, con reportes iniciales de deslizamientos cerca de Acapulco.
La agencia de defensa civil de Guerrero reportó deslizamientos de tierra alrededor de Acapulco y en otras carreteras estatales. El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó el epicentro a una profundidad superficial de 21.7 millas (35 km), 2.5 millas al nor-noroeste de Rancho Viejo, aproximadamente 57 millas al noreste de Acapulco.
Sheinbaum reanudó su conferencia poco después y dijo que había hablado con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, quien reportó no haber daños graves en evaluaciones preliminares.
José Raymundo Díaz Taboada, médico y defensor de derechos humanos que vive en una de las cumbres sobre Acapulco, relató: «Oí un fuerte ruido de retumbo y todos los perros del barrio comenzaron a ladrar. En ese momento sonó la alerta sísmica en mi celular, y luego el movimiento se sintió fuerte con mucho ruido». Describió el movimiento como más ligero que algunos sismos pasados, pero preparó una mochila con esenciales ante réplicas continuas. Taboada no pudo contactar a amigos en la Costa Chica al sureste de Acapulco debido a interrupciones en las comunicaciones.
Originado cerca del balneario costero del Pacífico en Acapulco, el sismo incrementó las preocupaciones locales mientras las autoridades iniciaban evaluaciones de daños.