Los fabricantes de moda han puesto en marcha el Fashion Producer Collective para ganar una mayor voz en las decisiones de sostenibilidad, tradicionalmente establecidas por las marcas. El grupo, formalizado en 2025, busca participar desde el inicio de las iniciativas en lugar de hacerlo en las etapas de implementación. Los miembros pretenden abordar problemas como las certificaciones duplicadas y los requisitos de descarbonización inadecuados.
Kim van der Weerd fue cofundadora del Fashion Producer Collective después de que su experiencia en la gestión de fábricas de ropa en Phnom Penh, Camboya, revelara que muchas herramientas de sostenibilidad impulsadas por las marcas pasaban por alto las realidades de las fábricas. La organización permite ahora que los productores colaboren en temas que incluyen la salud de los trabajadores, el uso de energía y los requisitos de datos.
Saqib Sohail, uno de los cocreadores, señaló que los fabricantes deberían unirse a los proyectos desde el día cero en lugar de ofrecer su respaldo una vez tomadas las decisiones. Sapphire Group en Pakistán cuenta actualmente con 40 certificaciones a un coste anual de 130.000 euros, lo que ilustra la carga administrativa descrita por los miembros.
El colectivo desarrolló recientemente el marco Bang for Buck para inversiones en descarbonización con socios como Elevate Textiles. En abril, la American Apparel and Footwear Association publicó una guía sobre estrés térmico y actualmente colabora con el grupo en una guía de implementación prevista para finales de este año.
Los miembros pagan cuotas solo por las actividades elegidas, y la estructura valora el tiempo dedicado a los costes para reducir el trabajo no remunerado. La agenda se establece a través de proyectos dirigidos por productores, centros y grupos de pares en lugar de directivas impuestas desde arriba.