La muerte de Alí Jamenei el 28 de febrero de 2026 en un bombardeo de Estados Unidos e Israel ha llevado a la designación de su hijo Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán. La Asamblea de Expertos eligió a Mojtaba, de 56 años, reflejando el dominio de la élite militar de los Guardianes de la Revolución. Circulan rumores sobre heridas en sus piernas, aunque Irán lo desmiente.
La sucesión en Irán se precipitó tras la muerte de Alí Jamenei, quien falleció el 28 de febrero de 2026 en un ataque aéreo de Estados Unidos e Israel contra su residencia en Teherán. Según la constitución iraní, la Asamblea de Expertos, compuesta por 86 ayatolás aliados de Jamenei, designó a su hijo Mojtaba Jamenei como el nuevo líder supremo el domingo anterior al 11 de marzo. Esta elección subraya el peso de los Guardianes de la Revolución, que controlan sectores clave como el petróleo, finanzas y telecomunicaciones, en un contexto de guerra en Oriente Medio.
Mojtaba Jamenei, de 56 años, es descrito como una figura multimillonaria con propiedades valoradas en cientos de millones de euros, incluyendo 13 inmuebles en Londres por 236 millones de euros, según Bloomberg. Su nombramiento ocurre en medio de tensiones, con Donald Trump exigiendo anuencia estadounidense, rechazada por el régimen iraní.
Sin embargo, desde su designación, Mojtaba no ha aparecido en público ni emitido comunicados, lo que ha generado especulaciones. The New York Times reportó, citando inteligencia israelí y funcionarios iraníes anónimos, que resultó herido en las piernas el primer día de la guerra y se encuentra consciente en un lugar seguro con comunicación limitada, para evitar revelar su ubicación. Medios iraníes han usado el término “veterano de guerra herido” para referirse a él, y se menciona que su madre, esposa y un hijo murieron en ataques.
Irán niega estas afirmaciones. Yusef Pezeshkian, asesor e hijo del presidente Masud Pezeshkian, declaró al diario Etemad: “Escuché una noticia sobre que el señor Mojtaba habría resultado herido. Pregunté a algunos amigos que tenían contacto con él y dijeron que, gracias a Dios, se encuentra bien y no hay ningún problema”. Esta contradicción resalta la opacidad en la crisis actual, exacerbada por bombardeos continuos y evacuaciones, como la de 1009 mexicanos de la región por parte de México, que cerró su embajada en Teherán y la reubicó en Azerbaiyán.