El diseñador italiano Niccolò Pasqualetti presentó su colección prêt-à-porter para el otoño 2026 en París, fusionando formas escultóricas con básicos del guardarropa cotidiano. El desfile presentó prendas híbridas que se retuercen y transforman, incorporando elementos de joyería y artesanía en cuero arraigados en la herencia toscana del diseñador. Pasqualetti enfatizó un enfoque fluido hacia la ropa que desafía los límites tradicionales.
La colección prêt-à-porter de Niccolò Pasqualetti para el otoño 2026, presentada durante la Semana de la Moda de París el 8 de marzo de 2026, reinterpretó piezas clásicas del guardarropa italiano como abrigos, gabardinas, camisas blancas y camisetas. El diseñador, que creció en Toscana, abordó las prendas con la mentalidad de un escultor, empezando por volúmenes y texturas. «Ahí es donde siempre comienza», señaló Pasqualetti en backstage. nnLa colección desmanteló plantillas familiares a través de lo que Pasqualetti describió como «ingenio deliberado, con un toque de ingenuidad en la forma en que las cosas se construyen». Siluetas vanguardistas incluyeron elementos de torsión y plegado, como faldas escultóricas con pliegues drapeados en la espalda combinadas con camisas blancas reinterpretadas. Una pieza destacada fue un vestido versátil hecho de una camiseta ladeada y una falda que podía llevarse abierta o cerrada, funcionando como vestido, abrigo sobre pantalones o algo intermedio. Esto reflejaba la visión del diseñador de un guardarropa que permite una «coreografía fluida», donde la ropa se mueve y negocia con el cuerpo. nnInfluencias de joyería de la práctica paralela de Pasqualetti se integraron en las prendas, incluyendo adornos metálicos flexibles como un rizo metálico en una manga o una estructura plateada que ceñía la cintura. Placas de aluminio desmontables, parecidas a una armadura frágil, añadieron un toque experimental. Las piezas de cuero rindieron homenaje a la artesanía toscana, como una capa-abrigo negra en forma de capullo y un blusón redondeado con cremallera hecho con stock existente para promover el reuso. nnLos materiales variaron, con lona tratada para mantener la forma, seda que imitaba piel y punto con motivos de cocodrilo. La paleta incluía rojos intensos, verdes musgosos, naranjas oxidadas, azules profundos y lentejuelas. Los elementos híbridos abundaron, como un jersey de una sola manga sobre una camisa blanca o pliegues invertidos que creaban volúmenes de capullo. Pasqualetti reflexionó sobre la cultura de vestir italiana: «La gente que viene a Italia a menudo se sorprende por el cuidado que ponemos en cómo nos vestimos, incluso solo para ir a un café... Los italianos construyen naturalmente una idea de sí mismos a través de cómo aparecen». nnEl desfile difuminó las líneas entre prendas, accesorios y joyería, con elementos de alambre que sugerían escudos protectores. «El cuerpo en sí se convierte en un templo. Las cosas se retuercen y doblan a su alrededor», dijo el diseñador. Vestidos con lentejuelas en plata y melocotón pálido se combinaron con botas planas o brogues, equilibrando glamour y practicidad para llevarlos puestos a diario, equilibrando glamour y usabilidad.