Nicholas "Fink" Haysom, figura clave en el proceso constitucional de Sudáfrica y diplomático de las Naciones Unidas, falleció el 18 de marzo de 2026 en Nueva York tras una corta enfermedad. Tenía 73 años y ocupaba el cargo de representante especial de la ONU para Sudán del Sur. Haysom deja a su esposa Delphine, cinco hijos y una hermana.
Nicholas "Fink Roland Leybourne Haysom nació el 21 de abril de 1952. Su apodo se debió a una confusión hospitalaria al nacer, cuando lo cambiaron brevemente por otro bebé y lo devolvieron con la etiqueta de Finkelstein. Estudió en Michaelhouse, la Universidad de Natal y la Universidad de Ciudad del Cabo -donde fue presidente del Consejo de Representantes de Estudiantes y dirigente de la Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos en 1976-. Durante la represión del apartheid que siguió al levantamiento de Soweto, fue detenido sin juicio en múltiples ocasiones, incluso en régimen de aislamiento, y se le impuso una orden de prohibición de dos años. Fue cofundador del bufete de abogados de derechos humanos Cheadle Thompson & Haysom y trabajó como profesor asociado en el Centro de Estudios Jurídicos Aplicados de la Universidad de Wits, llevando casos de violencia de vigilantes parapoliciales, derecho laboral y expulsiones forzosas. En 1987 ganó el premio al dramaturgo del año en Sudáfrica por The Native Who Caused All the Trouble. Haysom medió en treguas en Thokoza, contribuyó a las Constituciones provisional y definitiva de Sudáfrica y asesoró al Presidente Nelson Mandela en asuntos jurídicos y constitucionales. Zelda la Grange, secretaria particular de Mandela, señaló que éste le confiaba la resolución de procesos complejos. Más tarde, apoyó los esfuerzos democráticos en Zimbabue, como recordó David Coltart, que elogió su firmeza y humildad. La carrera de Haysom en la ONU incluyó funciones en Burundi, Irak -donde ayudó a redactar la Constitución-, Afganistán, Timor Oriental, Sri Lanka, Colombia, Myanmar, Indonesia y los procesos de paz de Sudán y Sudán del Sur. El Secretario General de la ONU, António Guterres, lo describió como una persona que dedicó su vida a la justicia, el diálogo y la reconciliación, con una profunda perspicacia jurídica. Los homenajes destacaron su capacidad de escucha y su humanidad, desde Jay Naidoo sobre su solidaridad hasta Abdul Mohammed sobre la dignificación de la diplomacia. La naturaleza de la enfermedad sigue sin desvelarse.