Una nueva clase de opioides sintéticos llamada nitazenos, que son 40 veces más potentes que el fentanilo, está causando cientos de muertes confirmadas en EE.UU., Europa y Australia. Estas drogas aparecieron por primera vez en los radares de las fuerzas del orden en 2019 y se están volviendo cada vez más comunes. Las autoridades advierten que el número real de muertes es probablemente mucho mayor.
Las autoridades de EE.UU. y Europa se enfrentan a un formidable nuevo desafío en la batalla continua contra los opioides: los nitazenos. Esta clase de drogas sintéticas se informa que es 40 veces más potente que el fentanilo, una sustancia notoriamente peligrosa ya vinculada a muertes masivas por sobredosis.
Los nitazenos llamaron por primera vez la atención de las agencias de aplicación de la ley en 2019. Desde entonces, se han asociado con cientos de muertes confirmadas en Europa y EE.UU., con informes también emergiendo de Australia. Las drogas están ganando prevalencia de manera constante a ambos lados del Atlántico, complicando los esfuerzos para frenar la crisis de opioides.
Sin embargo, los expertos enfatizan que las cifras confirmadas representan un subconteo significativo. La potencia de los nitazenos los hace particularmente letales, a menudo llevando a sobredosis que son difíciles de detectar y atribuir con precisión en análisis post mortem. Esta subnotificación subraya la urgencia de una vigilancia mejorada y cooperación internacional para rastrear y mitigar su propagación.
El auge de los nitazenos resalta la naturaleza evolutiva de los mercados de drogas sintéticas, donde los químicos desarrollan continuamente nuevas variantes para evadir regulaciones. Aunque los detalles específicos sobre redes de distribución o casos individuales permanecen limitados en los informes disponibles, el consenso entre funcionarios de salud y aplicación de la ley es claro: estas sustancias representan una amenaza inmediata y creciente para la seguridad pública.