Las labores de recuperación tras el desprendimiento de rocas ocurrido en primavera en la mina de Garpenberg avanzan según lo previsto, según Boliden. Sin embargo, la producción se mantiene en torno al 30 por ciento de los niveles anteriores.
El elevador de mineral, detenido por razones de seguridad tras el desprendimiento de rocas que envió a cuatro personas al hospital, ya vuelve a estar en funcionamiento. Se ha iniciado la producción de la denominada pasta, que se utilizará para rellenar el yacimiento afectado.
Durante el segundo trimestre, se ha reanudado la producción en las zonas no afectadas por el desprendimiento. Lappberget, que representa alrededor del 70 por ciento de la producción de mineral, permanece completamente paralizada y se espera que siga cerrada al menos durante todo 2026.
Los resultados de Boliden del trimestre se han visto afectados negativamente. Hasta ahora, el temblor ha causado unas pérdidas de aproximadamente 1100 millones de coronas en amortizaciones y déficits de producción durante el primer trimestre. Se espera que el impacto financiero total sea considerablemente mayor. A corto plazo, Garpenberg se mantiene a aproximadamente un tercio de su capacidad, afirma el jefe de comunicación, Klas Nilsson.