Los estándares bancarios globales todavía imponen fuertes cargos de capital sobre los criptoactivos, incluso cuando los reguladores abren la puerta a las 'stablecoins' y a los depósitos tokenizados. El marco del Comité de Basilea, vigente desde enero, aplica a las criptomonedas sin respaldo una ponderación de riesgo del 1.250 por ciento. Este desajuste podría mantener gran parte de la actividad fuera de la banca tradicional.
Las normas, conocidas como SCO60, fueron moldeadas por eventos como el colapso de FTX. Estas sitúan a la mayoría de las tenencias de criptoactivos en la categoría de mayor riesgo, exigiendo a los bancos reservar capital propio equivalente a su exposición total.
Los activos tokenizados ya han superado los 16.000 millones de dólares, mientras que el mercado de las 'stablecoins' se sitúa cerca de los 320.000 millones de dólares. Sin embargo, se aplica el mismo tratamiento de capital tanto a los tokens especulativos como a los instrumentos regulados, tales como los bonos del Tesoro tokenizados.
Estados Unidos ha rechazado el enfoque de Basilea en favor de un modelo basado en el riesgo. Europa está incorporando los estándares más estrictos a sus propias normas, lo que genera una posible fragmentación para los bancos globales.
El Comité de Basilea inició una revisión acelerada del marco en noviembre de 2025 y planea una actualización para finales de este año.