El Pentágono ha detenido la autorización de al menos 155 proyectos de energía eólica terrestre en 24 estados durante casi un año, citando los riesgos de que los drones interfieran con los radares militares. Los desarrolladores reportan 2.000 millones de dólares en costos adicionales y la pérdida de plazos para obtener créditos fiscales federales.
La congelación afecta a proyectos con una capacidad combinada de 44 gigavatios. Los promotores eólicos deben presentar propuestas para su revisión, pero el Pentágono no ha reanudado las aprobaciones ni ha establecido un cronograma para hacerlo.
Una coalición de grupos de energía renovable demandó al Departamento de Defensa en mayo, argumentando que la pausa viola las normas de transparencia y amenaza la viabilidad de los proyectos. Cincuenta y cinco legisladores demócratas también solicitaron una sesión informativa al Pentágono ese mismo mes, pero no se ha emitido ninguna respuesta.
El Pentágono sostiene que el retraso protege la seguridad nacional frente a las amenazas emergentes de drones. El consultor del sector, Dave Belote, calificó la medida de políticamente motivada y carente del proceso público requerido.