El consumo de platos preparados en los hogares españoles ha aumentado un 22% en volumen y casi un 60% en valor desde 2019. Esta tendencia acelera gracias a cambios demográficos y avances tecnológicos, atrayendo inversiones de fabricantes y estrategias de supermercados. Sin embargo, representa una competencia directa para el sector de la restauración.
La categoría de platos preparados experimenta un auge significativo en España, impulsada por la demanda en supermercados. Según datos del Ministerio de Agricultura, en 2024 crecieron un 5,1% en kilos consumidos, superando la contracción del 0,2% del mercado alimentario general. Hasta julio de 2025, el incremento fue del 5,8% en volumen y 10,3% en valor, alcanzando casi 4.700 millones de euros.
Juan Roig, presidente de Mercadona, ha destacado el 'listo para comer' como prioridad, prediciendo que las cocinas hogareñas desaparecerán en 20 años. Cadenas como Dia y Consum lo ven como eje estratégico. Enrique Porta, de KPMG, atribuye este crecimiento a factores demográficos: mayor urbanización, menos tiempo libre y aumento de hogares unipersonales, que según el INE llegarán a un tercio en 2039, un 40% más.
Una consumidora como María del Carmen, de 41 años, explica: “Me vienen bien cuando no tengo tiempo para cocinar y, sobre todo, para no desperdiciar comida”.
Los supermercados expanden su oferta, compitiendo con la hostelería. Un informe de KPMG indica que el 55% de operadores ven a la distribución como rival directo, y el 63% anticipa caídas en el tráfico de restaurantes, especialmente en entornos laborales y entre turistas.
Fabricantes invierten fuertemente. Raúl Martín, de Familia Martínez (proveedor de Mercadona), prevé 500 millones de euros en facturación y 150 millones en ampliaciones, destacando mejoras en sabor con productos horneados. Blai Escoda, de Bó de Debó, espera un 15% de crecimiento a 50 millones este año y otro en 2026, planeando una nueva fábrica. Industrias Alimentarias de Navarra (IAN) invirtió 11 millones en refrigerados, con Alejandro Martínez augurando dobles dígitos de expansión.
Los retos incluyen reducir aditivos y adaptarse a dietas diversas. Porta señala que gratinados y pastas lideran, pero la oferta debe incluir intolerancias para consolidarse. Martínez concluye: “Tenemos en España una cultura de cocina muy relevante. No creo que vayan a desaparecer, pero sí se van a utilizar menos”.