Queen at Sea, de Lance Hammer, su primera largometraje en 18 años desde Ballast, se estrenó en el Festival de Cine de Berlín. La película cuenta con Juliette Binoche y Tom Courtenay en una historia que explora el consentimiento y la autonomía en medio de la demencia. Presenta un drama matizado de tensiones familiares y desafíos en el cuidado.
Queen at Sea, de Lance Hammer, marca su regreso a la dirección tras un hiatus de 18 años desde su debut Ballast en 2008. Reseñada en la sección oficial del Festival de Cine de Berlín el 17 de febrero de 2026, esta producción de 121 minutos del Reino Unido y EE.UU. profundiza en las complejidades de la demencia, el consentimiento y las dinámicas familiares. El argumento se centra en la profesora de mediana edad Amanda, interpretada por Juliette Binoche, quien se muda temporalmente a North London con su hija adolescente Sarah (Florence Hunt) para cuidar a su madre Leslie (Anna Calder-Marshall), que padece demencia avanzada. Amanda descubre a su padrastro Martin (Tom Courtenay), cuidador principal de Leslie, en una situación comprometida con su madre, lo que la lleva a llamar a la policía e informar de una agresión sexual debido a la incapacidad de Leslie para consentir, según confirma su médico. El guion de Hammer, que también editó, evita juicios morales simples. Martin, profundamente enamorado y dedicado a Leslie, afirma entender sus deseos basándose en su larga historia común. Amanda lidia con el arrepentimiento por involucrar a las autoridades, temiendo la separación de la pareja anciana. La narrativa pasa a elementos procesales, incluida una exploración con kit de violación que resulta deshumanizante dada las limitadas habilidades verbales de Leslie. Las interpretaciones anclan la profundidad emocional de la película. Courtenay retrata la frustración y compasión de Martin, mezclando obstinación con ternura. Binoche transmite la impotencia exhausta de Amanda. La sutil interpretación de Calder-Marshall de Leslie captura la humanidad fugaz en medio del vacío, haciéndola central al misterio temático. Las subtramas involucran las experiencias de maduración de Sarah, reflejando contrastes generacionales en la intimidad y el cuidado. El director de fotografía Adolpho Veloso emplea un ángulo de obturador reducido para un efecto entrecortado, evocando la desorientación de la demencia mientras mantiene tomas naturalistas en 35 mm. Inspirada en investigaciones sobre cuidado de ancianos y agresiones, la película evoca el realismo social de Ken Loach, enfatizando el amor perdurable en medio de la pérdida, distinta de obras más centradas en la miseria como Amour o The Father. La producción cuenta con The Bureau y Alluvial Film Company, con productores Tristan Goligher y Hammer. Las ventas internacionales las maneja The Match Factory en Colonia. El diálogo mezcla inglés y francés.