La raclette se ha convertido en el queso de invierno favorito de los franceses, con 38.000 toneladas vendidas anualmente en la Francia continental. Este plato simple y convivial supera las ventas de camembert y genera 430 millones de euros al año. Beneficia a los productores de leche de vaca, restauradores y fabricantes de pequeños electrodomésticos.
Originaria de las estaciones de esquí, las veladas de raclette se han extendido a ciudades y al campo por igual durante los inviernos. Este queso de leche de vaca, disfrutado de octubre a marzo, encarna una tradición cálida y fácil de preparar. Véronique Richez-Lerouge, especialista en quesos y etiquetas, explica: «Es un queso por excelencia para la temporada, al igual que la mozzarella lo es para el verano: ahora el invierno se asocia con la raclette».
Clasificado en el top 5 de los quesos más consumidos en Francia, la raclette supera al camembert pero está por detrás del emmental, líder todo el año. Las ventas han aumentado más del 50 % entre 2010 y 2025, según Romain Le Texier, director de estudios de la división prospectiva del Centro Nacional Interprofesional Lácteo. Este éxito económico, valorado en 430 millones de euros anuales, impulsa especialmente a los pequeños productores lácteos.
Más allá de las mesas familiares, la popularidad de la raclette beneficia a los restaurantes y a la industria de pequeños electrodomésticos adaptados a su cocción. Destaca un cambio en los hábitos alimentarios donde los productos de temporada ganan terreno, fortaleciendo las cadenas de producción quesera locales.