El presidente Cyril Ramaphosa esbozó un plan de cinco puntos para abordar la inmigración ilegal en un discurso televisado el 7 de junio, al tiempo que condenó a los grupos xenófobos. Las protestas continúan en toda Sudáfrica, mientras se llevan a cabo las repatriaciones de ciudadanos malauíes desde KwaZulu-Natal.
En su discurso, Ramaphosa afirmó que el gobierno tomará medidas drásticas contra las violaciones de las leyes de inmigración y laborales. Anunció planes para crear tribunales especializados que agilicen las deportaciones y la contratación gradual de 10.000 inspectores de trabajo.
El plan también incluye asegurar las fronteras con tecnología moderna, reubicar los centros de recepción de refugiados en los puestos fronterizos a partir de finales de este año y erradicar la corrupción en el sistema de inmigración. Ramaphosa propuso además enviar delegados a países africanos y cerrar las lagunas legislativas mediante nuevos proyectos de ley.
Alrededor de 2.400 ciudadanos malauíes que se encuentran en un refugio en Durban están listos para comenzar su viaje a casa en siete autobuses proporcionados por el gobierno de Malaui. El alcalde de eThekwini, Cyril Xaba, dijo que los funcionarios han verificado las listas de pasajeros y escoltarán los autobuses hasta la frontera.
Grupos de la sociedad civil han criticado las medidas al considerarlas políticas recicladas que no abordan las causas fundamentales, como el desempleo. Las protestas encabezadas por grupos como March and March han continuado en áreas que incluyen Boksburg y Benoni.