El Real Madrid de Xabi Alonso mostró intensidad y orden ante el Manchester City de Pep Guardiola, pero una derrota por 1-2 en el Bernabéu no disipa las dudas del equipo. Rodrygo rompió una sequía de ocho meses con un gol, aunque errores defensivos y la ausencia de Mbappé por lesión pesaron en el resultado.
El Real Madrid comenzó el partido con un vendaval de intensidad en el Santiago Bernabéu. Desde el arranque, Vinícius y Gonzalo García presionaron a Gvardiol, generando un penalti que el árbitro corrigió a falta fuera del área. Valverde disparó una falta bloqueada, Tchouaméni cabeceó cerca del poste en un córner y Vinícius falló una vaselina sutil por encima de Donnarumma.
Rodrygo, extraviado durante meses, resurgió como conector clave. Partiendo desde la derecha, apareció en una contra iniciada por Carreras, Gonzalo y Bellingham, pisando el área y superando a Donnarumma con un derechazo cruzado para el 1-0. Su último gol había sido en marzo, tras 32 partidos sin marcar, récord para un delantero del club.
El Manchester City tardó en engranar bajo la presión alta del Madrid. Valverde y Carreras contuvieron a Doku y Cherki, mientras Nico González, Bernardo Silva y Foden no conectaban con Haaland. Sin embargo, un córner permitió a Gvardiol cabecear, y Courtois falló en la salida, dejando el balón muerto para que O'Reilly empatara 1-1.
Rüdiger derribó a Haaland en un centro, y el VAR concedió penalti. Haaland engañó a Courtois para el 1-2 al descanso. En la segunda parte, el descontrol benefició al City, con Doku más suelto y Courtois salvando milagrosamente. El Madrid extrañó la precisión de Mbappé, lesionado en el banquillo; Bellingham falló una vaselina alta, Rodrygo no alcanzó un pase de Vinícius.
Xabi Alonso sacó a Güler, Brahim y Endrick, ovacionado. Endrick cabeceó al larguero, Vinícius erró una chilena y otro disparo. El Bernabéu se ilusionó pero acabó en silbidos por la derrota, que mantiene la confusión en el equipo.