Científicos de la Universidad King Abdullah de Ciencia y Tecnología han descubierto bacterias en el océano que digieren plástico PET utilizando enzimas especializadas marcadas por un motivo M5 único. Estos microbios, encontrados en casi el 80% de las muestras oceánicas globales, representan la adaptación de la naturaleza a la contaminación humana. Los hallazgos podrían ayudar en los esfuerzos para desarrollar soluciones eficientes de reciclaje de plásticos.
Lejos bajo la superficie del océano, los investigadores han identificado bacterias equipadas con enzimas que descomponen el tereftalato de polietileno (PET), el plástico duradero en botellas y telas. Un estudio global dirigido por Carlos Duarte e Intikhab Alam en KAUST analizó más de 400 muestras oceánicas, revelando estas PETasas degradadoras de plásticos en casi el 80% de las aguas probadas, desde giros superficiales hasta profundidades de dos kilómetros.
La clave de su función es el motivo M5, una característica estructural que distingue a las PETasas efectivas de las variantes inactivas. "El motivo M5 actúa como una huella dactilar que nos dice cuándo una PETasa es probablemente funcional, capaz de descomponer el plástico PET", explicó Duarte, ecólogo marino. Este motivo evolucionó de enzimas que degradan hidrocarburos, permitiendo a los microbios explotar el plástico como una fuente de carbono escasa en el océano.
El descubrimiento se basa en un hallazgo de 2016 de una bacteria consumidora de plásticos en una planta de reciclaje japonesa, pero confirma que los microbios oceánicos han desarrollado de manera independiente capacidades similares. Usando modelado con IA, cribado genético y pruebas de laboratorio, el equipo mostró que las bacterias equipadas con M5 desmantelan eficientemente el PET. En áreas profundas del mar contaminadas, este rasgo puede proporcionar una ventaja de supervivencia, como señaló Alam.
Aunque resalta la resiliencia microbiana, Duarte advirtió que la descomposición es demasiado lenta para contrarrestar el flujo anual de plásticos. "Para cuando los plásticos llegan al mar profundo, los riesgos para la vida marina y los consumidores humanos ya han sido infligidos", advirtió. En tierra, el motivo M5 ofrece un plano para ingeniar enzimas más rápidas que mejoren el reciclaje en plantas de tratamiento y más allá.
La investigación, publicada en The ISME Journal en 2025, subraya una respuesta evolutiva planetaria a la contaminación.