La superficie roja de Roland Garros se compone de múltiples capas bajo el polvo de ladrillo visible. Esta construcción se ha mantenido constante durante décadas en el torneo francés.
Las pistas cuentan con una base de drenaje cubierta por una capa de 30 cm de grava triturada. Por encima se sitúa una capa de 7-8 cm de escoria, seguida de 6-7 cm de piedra caliza triturada y una capa final de 1-2 mm de polvo de ladrillo que produce el característico color rojo.